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Última actualización 2017.01.17

Fundación MAXAM - Alfred Nobel - El mundo en 1870


Puente de Brooklyn (Nueva York), inagurado en 1883.

“El nacimiento de MAXAM en 1872 tiene lugar en un momento clave de la historia: el invento de Nobel tiene la posibilidad de desarrollarse en un período de relativa estabilidad en el que se desea dar pasos de progreso hacia el futuro”.

  

Introducción

Fue un momento en que el planeta comenzaba a convertirse en el mundo que conocemos hoy en día.

Era un mundo en el que se había pasado de un gran número de reinos, ducados, principados y repúblicas a menos, pero mayores, entidades statales. Muchos de esos pequeños países se consolidaron formando el Reino de Italia o el Imperio Alemán. Tras más de cien años pasando por todo tipo de sistemas de gobierno, Francia volvía a la República en la que continúa actualmente.

Todas las naciones europeas ampliaban lazos con sus colonias en África y Asia, construyendo imperios en los que nunca se ponía el sol y estableciendo transitadas rutas comerciales que ampliaron los intercambios entre personas. Incluso la alejada Australia se convirtió en un rincón del mundo más accesible con la inauguración de la línea telegráfica transaustraliana en 1872, que conectaba no sólo el norte y sur del país continente, sino a este con el resto del planeta.

Al otro lado del Atlántico, EE.UU. había consolidado el “Destino Manifiesto” que establecía que el país abarcaba “desde  California hasta la isla de Nueva York”. Por su parte, las repúblicas sudamericanas estaban en camino de constituirse. Se había establecido un status quo que permanecería vigente al menos hasta 1914.

En este momento de paz, por primera vez –aunque de manera todavía incipiente– el mundo comenzaba a estar realmente conectado. En muchos sentidos, la conexión era real. La década había comenzado con la finalización de tres grandes proyectos: la primera línea ferroviaria continental en América (1869), la unión de los distintas redes ferroviarias de la India (1870), y la inauguración del Canal de Suez (1869).

Tal y como apuntaba Julio Verne al inicio de ‘La vuelta al mundo en 80 días’ – que sería publicada pocos meses después de la creación de MAXAM-, “el mundo se ha hecho más pequeño”, un mundo más pequeño que estaba disfrutando de una relativa estabilidad. Aunque seguía habiendo conflictos, estos aparentemente eran de menor dimensión. Por él se paseaban bellas jóvenes en largos vestidos de noche, y caballeros con grandes bigotes y ocasionales monóculos.

Un periodo prometedor

Esta relativa estabilidad trajo consigo la oportunidad de un gran crecimiento industrial, urbano y económico. Fue la época dorada de los ferrocarriles y los telégrafos, de las grandes migraciones desde las zonas rurales a las urbanas, de la consiguiente expansión de éstas mediante ambiciosos planes (como los bulevares del Barón Haussmann en París, o la renovación de Philadelphia para los preparativos del Centenario de los EE.UU. en 1876).

Millones de personas se trasladaron a las ciudades buscando una mejor vida, encontrando en ocasiones que iban a vivir en unas condiciones aún más insalubres y míseras que antes. Los artesanos se encontraron desempleados ante los métodos de producción mecanizados, y a menor coste, de la industria. A pesar de esto, el período que comienza en la década de 1870 y que se prolonga durante las dos siguientes, es uno de los de mayor crecimiento económico vivido jamás en la historia hasta entonces.

Los sistemas fabriles llevaron a la especialización de los trabajos y a la división entre tareas técnicas y no técnicas. El impacto social de estos procesos derivaría en un crecimiento de las clases medias y a la expansión del capitalismo. El mayor impacto de este período, sin embargo, no es tan sólo que se crearan las bases socioeconómicas de nuestro tiempo, sino también los modos de nuestra modernidad. M
uchos de los productos que siguen siendo fundamentales en nuestras vidas en el momento presente se inventaron entonces, como el teléfono de Alexander Graham Bell (1876), o la bombilla (1876) y el fonógrafo (1877) de Thomas Edison.

Desde un punto de vista no material, el mundo también se estaba unificando. En el ámbito del arte, el movimiento del Impresionismo, aunque nacido en Francia, rápidamente se extendió por todo el mundo. El grupo asentado en París con figuras como Claude Monet, Pierre Auguste Renoir o Alfred Sisley entre otros, desarrolló un movimiento basado en la representación de la luz y sus cambios y afecciones sobre escenas costumbristas y cotidianas. Era la celebración de la experiencia humana a través de la rutina, quizás por esto muchas de las obras maestras de este período son estudios de elementos cotidianos e industriales del mundo urbano (como la Estación San Lázaro vista por Monet, o la versión de la misma escena de Manet). La serena calidad del arte parecía reflejar la serena calidad del transcurrir del tiempo.


1. Alexander Graham Bell en la inauguracióndel teléfono de larga distancia (1876).
2. Construcción de puente de ferrocarril,Columbia Británica, Canadá.
3. Pareja luciendo la moda de la época.


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